¿Cómo lo que comemos afecta nuestro cerebro?
No hay forma de escapar
de ellos, los alimentos demasiado dulces, llenos de grasas malas y ricos en energía
están en todas partes.
Desde hace décadas estos
modernos hábitos alimenticios le causan problemas a nuestro cuerpo.
Pero ¿qué hay del cerebro?
¿perjudica una mala alimentación las funciones del cerebro, la concentración y
nuestro estado de ánimo?
En Melbourne Australia un
grupo de científicos realizó un estudio en miles de niños después de haber
notado los hábitos alimentarios de sus madres en un estudio de 23,000 mujeres
embarazadas.
Examinaron la salud
emocional de los niños de 18 meses a 5 años. El resultado fue que las madres
que consumieron más comida chatarra y alimentos procesados industrialmente como
refrescos, dulces, pasteles y galletas durante el embarazo, tuvieron hijos más
propensos a la agresión y los berrinches.
Este estudio también
demostró que la alimentación de los niños es muy importante, ya que los niños
que consumían más alimentos chatarra y muy poca comida saludable a menudo
demostraban un comportamiento agresivo y colérico, pero también sentimientos de dolor,
inquietud y pesadillas.
¿Con qué podemos alimentar nuestro cerebro?
Sin ácidos grasos Omega 3
el cerebro no puede desarrollarse ni funcionar normalmente ya que nuestras
células grises se componen en un 90% de grasa que el cerebro no puede producir
por sí mismo. El pescado graso, las entrañas, los aceites vegetales, las
semillas y los frutos secos son los alimentos que más nutrientes aportan al
cerebro. Asegurarse de una ingesta suficiente de Omega 3 es muy importante
siempre, pero aún más durante el desarrollo, la adolescencia y la vejez debido
a los cambios físicos y hormonales de nuestro cuerpo.
También la ingesta de
vitaminas y minerales ayudará a tu cerebro a mantenerse sano.
En Países Bajos se
realizó un estudio a jóvenes prisioneros en 8 cárceles diferentes, después de
enriquecer su alimentación con vitaminas, minerales y ácidos grasos por 3 meses
descubrieron que el número de incidentes disminuyó en un tercio y los casos de
castigos en celdas de aislamiento se habían reducido considerablemente en
comparación con los demás prisioneros.
En pocas horas lo que
comemos provoca un ligero cambio en la química de nuestro cerebro y en la
comunicación entre las neuronas, esto es suficiente para influir en ciertas decisiones de nuestra vida cotidiana.
La ingesta excesiva de
alimentos energéticos y demasiado procesados dañan nuestro hipocampo y el
volumen de materia gris por lo que una ingesta prolongada de este tipos de
alimentos daña severamente nuestro cerebro, también desequilibra nuestro
sistema inmune por lo que engordamos y periódicamente la inflamación que vemos
en el cuerpo viaja y penetra nuestro cerebro destruyendo nuestras neuronas.
Ahora que conoces como tú
alimentación afecta no sólo tu físico sino también el buen funcionamiento de tu
cerebro estamos seguros que evaluarás lo que hay en tu plato para modificar tus
hábitos alimenticios.
Te dejamos una selección de libros de alimentación que te puede resultar muy útil para poner manos a la obra:



